Conclusiones literarias 1

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Mi mamá me regaló “”Las grietas de Jara”, de Claudia Piñeiro. Sí, la misma escritora de “Las viudas de los jueves”.  Cuando me lo dio me dijo: – te lo compré porque leí que era bueno, a parte se trata sobre la vida de un arquitecto. Ok, me dije, veamos de que se trata (mi cabeza piensa Let me see).

Con aires de ansias y un poco de desconfianza, lo tomo, analizo la tapa, el corte de un edificio hecho en cad, con bloques comunachos de persona y auto, lo doy vuelta y leo la reseña:

“¿Qué precio hay que pagar para dar una vuelta de timón y decidirse a vivir los propios sueños?”

Guauu me dije a mi misma, sí que será interesante, o al menos eso creía. Tal vez interesante porque estoy en un momento de la vida donde gozo de una independencia a medias, ya que no puedo en términos económicos, cortar los lazos e irme a vivir sola, algo que ansío demasiado. Sumado a que me gustaría cambiar de trabajo. Sumado al gran cambio que es terminar de cursar, recibirse, dejar de ser “estudiante” para ser “profesional” (que no me lo creo aún hoy).

Empecé a leerlo de a ratos, dejando inconclusos los capítulos, cosa que detesto, pero por cuestiones de tiempo no me quedaba otra. Me enganché, me lo comí (leer) un día que decidí dormir menos, lo terminé y me defraudó. Sí, me defraudo.

La historia se basa en la vida de un arquitecto Pablo Simó, que por cuestiones de vaya a saber uno, lo relacioné y le puse el cuerpo de mi arquitecto-profesor de historia Pablo F.

Este señor, bastante meticuloso hasta en los detalles más estúpidos, como acomodar el lápiz en forma diagonal sobre su libreta, trabaja 20 años en un estudio, del cual no es socio, dibuja siempre un mismo proyecto ilusorio de un edificio con las características del terreno, de asoleamiento y otros factores que afectan a los proyectos, óptimas, o sea un necio que no aprendió que es muy difícil conseguir terrenos con las condiciones perfectas, y que hay que saber proyectar desde los problemas que se presentan. Civilmente, está casado desde hace también 20 años, y tiene una hija adolescente, con todos los conflictos que esto implica.

Bueno, no voy a contar todo el libro, porque no es la idea, es más, me interesaría que lo lean y que cada uno saque su propia conclusión.

Luego de una serie de conflictos, hay un diálogo entre él y su hija Francisca (nombre que siempre me gustó, pero ahora lo relaciono directamente a una persona que me desagrada) en la última parte del libro. Este diálogo hace que no sólo Pablo Simó reflexione y de vuelta el timón de su vida, sino que plantea al lector, muchas situaciones reales, y lo lamento por el que no lo leyó, pero lo voy a transcribir. Se trata sobre “las etiquetas” que impone la sociedad, la familia, uno mismo.

Francisca: -“Pero mamá me está obligando a eso, mamá está esperando que le confirme que soy gay, y yo no puedo decirle que sí para que no me joda más, porque de verdad hoy no sé qué soy. ¿Con cada cosa que pruebe ella me va a poner una etiqueta? Si fumo porro voy a ser drogadicta, si un día me pongo en pedo voy a ser alcohólica, si salgo con más de cinco tipos voy a ser una puta. Besé a una amiga, papá, eso fue los que pasó, nada más, te juro.”

(…)”Pablo se queda pensando en cuántas cosas, hechas aunque sea una sola vez en la vida, alcanzan para que alguien reciba una determinada etiqueta” (…)

Pablo se queda pensando y cada lector se va a quedar pensando, porque es inevitable relacionar estos ejemplos a la vida misma. ¿Por qué está tan arraigada esa costumbre de etiquetar a las personas?

Justo leí en un blog Human behaviorHay dos tipos de personas. A los que les gusta separar a la gente en grupos y a los que no. (dejo el enlace abajo)

La dejo ahí picando, para que cada uno reflexione y empiece por uno mismo el cambio. Hasta aquí todo perfecto con el libro, lo que me defrauda viene más adelante, ya terminando, cuando Pablo Simó renuncia en el estudio, se separa de Laura y comienza a planificar una farsa para vivir “de arriba” como lo hacía Jara.

En el final de la reseña dice: “Una novela que inquieta con la pregunta de si para dar una vuelta de timón y navegar hacia otro rumbo, no será necesario a veces dejar de lado la inocencia”.

Dejar la inocencia no debería ser sinónimo de dejar la honestidad y la bondad. Me defrauda porque el cambio, ¿no puede ser más profundo?, ¿no puede hacerse valer como persona honesta?, era una necesidad el cambiar, pero con las conclusiones que saca, ¿por qué opta por las farsas?

Acaso la moraleja de este libro es: si quieres dar una vuelta de timón, tienes que ir por atrás, hacer las cosas de manera deshonesta, porque de lo contrario seguirás siendo el mismo ¿fracasado?

No me gustó, suelo ser un poco ingenua, pero no creo que el único camino para salir adelante en la vida sea a través de las farsas. Sabemos que en este país el que no corre vuela, pero ¿es ese el único medio?

No me gustó, lo vuelvo a escribir. Me defraudó. Léalo, reflexione y debatamos.

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7 comentarios sobre “Conclusiones literarias 1

    Mariano Montenegro escribió:
    octubre 24, 2009 en 11:31 pm

    Ya no creo que lo lea. Usted me lo ha leído todo. Además no le gustó así que le agradezco evitarme el viaje. En cuánto a las etiquetas… es subjetivo: a veces la etiqueta achica el márgen de pensamiento; otra veces ayuda a contener. Para todos nosotros sentir la pertenencia a un grupo de personas es una contención y, a veces, una carga o una cárcel. Es un tema largo y, casi le diría, paradigmático de la sociología! Le besos mando.

    guillote escribió:
    octubre 26, 2009 en 2:08 am

    que feo es etiquetar a la gente! no me gusta, aunque a veces sea util, no deja de ser desagradable! el libro no lo leo! con lo que dijiste me alcanza! jajaja asique sos arquitecta! yo tb! me recibi el 3 de junio! un ratito depues que vos! segui escribiendo! me gusta, lo haces bien!
    besos! te leo!

    intelectualmenteinquieta respondido:
    octubre 26, 2009 en 1:01 pm

    Mont! ya hablamos…
    Guille ¿vos sos del blog: Las andanzas del Capitán Buscapina? Si sos el autor te comenté algunas notas.
    Gracias por pasar…
    Bs.Vs.

    guillote escribió:
    octubre 26, 2009 en 6:03 pm

    si si si si, los lei, gratzie por sus palabras! muy lindo tu blog mujer!

    un besito!

    suan escribió:
    enero 31, 2010 en 4:12 pm

    Lo lei y tal como dices me defraudó. Despues de aciertos increibles como La viuda de los jueves, Tuya y Elena sabe, me encontre con una tenática archisuperconocida, con planteamientos insulsos, con una redaccion reiterativa que me aburrio tanto que creo que pasara algun tiempo antes que compre algo de Piñeiro.

      intelectualmenteinquieta respondido:
      febrero 1, 2010 en 3:45 pm

      Sos la 1° persona q conozco q opina pq lo leyó y no por opinar y pensar q tengo algo en contra de la mina, como me ha pasado.
      Gracias por pasar. Sl2.

    analia escribió:
    junio 21, 2010 en 5:07 pm

    Termino de leer el libro, el primero que leo de Piñeiro, y me quedé con un sabor muy amargo. A mí, a diferencia de Suan, me encantó la temática. Me sentí muy identificada durante todo el libro con el personaje, y cuando creí que dejaba su jaula para concretar su sueño, se decide por dedicarse a estafar a colegas. Muy decepcionante.De todos modos, mas alla de las últimas tres páginas, me gustó mucho la problemática que muestra y las preguntas que se hace permanentemente del modo en que se vive en las grandes ciudades.

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