ARQUITECTURA

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El frustrado proyecto de los edificios mellizos

El notable rascacielos del Ministerio de Obras Públicas, de 1936, quedó en medio de la 9 de Julio. Su creador propuso construir otro igual justo enfrente, pero la idea no tuvo apoyo.
Gentileza de Marito

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Obras Inconclusas: La ciudad de los sueños

Hay una ciudad inacabada, sujeta a las pasiones de sus protagonistas y a las arbitrariedades de su propia historia. Inmóviles y radiantes de ausencia, las obras inconclusas o abandonadas nos muestran lo que pudo haber sido.

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Muñeca

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Gracias Mattel por haber entendido tan bien a la profesional de la construcción…

Andá a cagar!

Fina línea entre el artista y el mono tití

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En agosto vi “El hombre de al lado”, la película de Mariano Cohn y Gastón Duprat, filmada en la casa Curutchet, única obra del magnífico Le Corbusier en Argentina y dirigida por nuestro genial Amancio Williams.

Fuimos a ver la película, un poco por las críticas leídas sobre la misma y otro poco para habitar imaginariamente este increíble paradigma de la arquitectura.

Soberbio, ególatra, trepado a un pedestal, bufón burlón de los demás, así se presenta el personaje de  Rafael Spregelburd, Leonardo, que refleja tal cual el modelo del diseñador rock star argento que “pegó” en el mercado. Falsos rock stars que por estar tan encerrados en su mundo, no pueden ver más allá de sus narices; y en este caso, no puede ver el ser maravilloso y divertido que vive junto a su casa, Víctor, interpretado por Daniel Aráoz.

La película está buenísima desde varios puntos de vistas.

“No todo lo que brilla es oro”, la familia de Leonardo, deja mucho que desear, todos encerrados en su propio planeta, sin mucho para compartir y con cero dinamismo familiar.

“Hazte la fama y échate a dormir”,  Leonardo vive de la gloria pasada, le cuesta volver a crear sin dejar de ser el rock star y sin dejar el peso de la fama, por lo tanto, se convierte en un ser crítico y estanco de creaciones.

“No prejuzgar”, Víctor sólo quiere los rayitos de sol que le sobran a Leonardo y gracias a eso, salva a su familia en un asalto. Pero claro, para Leonardo, Víctor siempre fue un “grasa convencido” y queda en duda el final (que no lo voy a contar).

Hay un sublime y sútil guiño de ojos a los espectadores arquitectónicos, cuando Víctor dice: -“¡Me mandaste un cuervo Leonardo!”

(Frase del título del tema “Rasputín” de Divididos)

We can dance if you want to ♪♫

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La arquitectura demanda horas/culo (como se llama vulgarmente) así que desarrollé una habilidad, el baile de sentada. Muevo de la cintura para arriba, a veces incluye pies y hasta giros en las sillas, bueno, eso cuando trabajaba sola en el estudio. Ahora creo que bailo y no me doy cuenta. Al menos no incluyo brazos.

Ahora mismo, hago desarrollos de núcleos húmedos con un baile completo, menos giro, me enredaría con los auriculares.

adoro este capítulo de Glee!

Un miércoles después

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Las cosas se dan siempre por algo. Así que, recomendaciones de por medio, acá estoy, inaugurando estudio.

Dedicado al que solicitó la entrada. Gracias U_U

Un día de miércoles

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“Siempre estamos a la deriva”- le dije a Jere hace unos meses atrás mientras comíamos algo en un bar.

Comprobado. Nunca todo está bien. Siempre hay algo que altera el equilibrio.

Ahora cuando todo más o menos se encaminaba, llamo para confirmar el horario del nuevo trabajo del lunes y me contestan que como yo no había llamado la semana pasada ya habían contratado a otra persona.

¡Yo no había llamado! Llamé tres veces y quedamos el lunes 30. ¿¡Cuánto más!?

Listo, me quedé sin trabajo fijo. Ya renuncié en el estudio y le dejé mi lugar vacante a mi mejor amiga. El otro estudio está por cerrar.

Por un lado mejor, tendré más tiempo para mis obras, para mis hobbies, para leer, para escribir. Pero por el otro lado, estoy a la deriva. En bancarrota total.

Muy poco ético lo que me hicieron. Pero por algo las cosas son. También empiezo a pensar en la maldición del estudio de siempre. Lo dejé una vez, viejo verde. Regresé. Lo dejé otra vez, quedé desempleada. No sé, da de pensar.