boliche

Como si no hubiera ido

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Ir a un boliche, atestado de personas, llevar a tus amigos allí porque tienes un cumpleaños y no encontrar al agasajado, es una de las cosas que me pasan habitualmente.

25

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Los 25 se me vienen arriba.

Siento el cuerpo más pesado, más relleno. Puedo estar una semana sin cenar y no bajo ni 1 kg. Nada que ver al año pasado o al anterior, cuando cursaba y adelgazaba sin proponérmelo con cada entrega o examen.

En picada libre vienen cayendo y tengo que soportar que el novio de una amiga me diga “y el pescado sin vender”, haciendo mención a mi prolongado estado de soltería. Si ya estás recibida ¿qué esperas? ¡¿Que esperas para qué?! No todos nos conformamos con hacer la plancha en un estanque. Pero  ¡que visión de la vida más chato y retrógrado! Lo peor es que hablaba convencido y más peor aún, es que mi amiga se recibe, se casa y vivirá su vida en el pueblo haciendo siempre lo mismo todos los días.

Vamos al boliche, luego de esto, y claro, Paulita la única sola del grupo, la única con ganas de bailotear, pero, que hicimos…¡¿Qué Hicimos?! Nos sentamos….sí, sentadas las tres patéticas en una mesa dentro del boliche, ni siquiera en los sillones afuera, donde está la pista de baile, no! A d e n t r o…. Los barmen y los guardias estaban adentro! ¡Qué patéticas! Imaginaba la vista a vuelo de pájaro de la situación, las 3 ahí sentadas y lo dije intensamente:   –“Chicas, NO podemos ser tan malísimas”. Y me acordé del novio de mi amiga y pensé, acompañada por LP nunca voy a conseguir ni un fato, nada. SEN TA DAS…ayy Dior!!!

Me siento vieja, en comparación de las pibitas que van a los boliches con el dni de la tía.

Me siento vieja y gorda cuando me está por venir.

Me siento sola los domingos de lluvia y las noches de frío.

Pero de los 30 días del mes (para redondear) 22 son hábiles y lucho contra la rutina, y los 8 restantes los vivo de noche y los duermo de día. Los disfruto con amigos. Hago las cosas que no llego a hacer en la semana, como dibujar y escribir. Y saben qué!, desmenuzando el mes en días, me doy cuenta que la mayor parte del tiempo me siento espléndida. Así que, Vengan los 25! que los esperaré viviendo intensamente. Ya escribiré por qué no me gusta festejar y por qué no quiero hacer nada este año. Siempre dije que la vejez es un estado mental, y lo sigo sosteniendo.

Visto por ahí 8

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Un regalo para amigos operadores, dj’s y para mi papá, que en su juventud pasaba música en los boliches.

Visto por ahí 8