sábado

El sábado pide un beso

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Hoy fue un sábado muy atípico, a las 8.15 am estaba hablando con el administrador del edificio sobre el estado edilicio del salón, a las 8.30 am estaba pidiendo monedas de cambio en el colectivo, a las 8.40 am estaba comenzando las interminables 10.30 hs de trabajo. Luego de mandar a plotear todo, salí abombada y casi que viendo la vida en layers. Me tomé un colectivo para traspasar el límite que conozco de zona sur y, guess what, me tomé otro, termine en Grandoli y Gutierrez esperando un taxi que me lleve a destino, ¿cuanto? hora y media, dos horas más tarde. Pufff!!! Lo mejor fue cuando me tomé el 141 para volver en Bv. Seguí y Mitre. Se le había tildado la bocina y era como La Merenguita. Me reí hasta que se paró, en Av. Pellegrini y Mitre. El chofer toqueteaba cada botón que encontraba y se bajaba en cada semáforo. Todos se reían. Los pasajeros. Los que subían. Los que estaban en la calle. Era la felicidad posible y amable de un sábado en extinción. Lo grabé y lo fotografié. Ahora me pegó el bajón, me da fiaca salir. Recuerdo que hace 10 años atrás, tampoco salí el fin de semana anterior. =S

La noche de anoche

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Anoche era una de esas en las que recorro Rosario de evento en evento. Primero el recital de Martín Buscaglia (zarpadísimo), después un cumpleaños en un bar, seguido de la previa en el dpto. de amiga para luego ir a bolichear.

Tener un plan a realizar tras otro, hace que inconscientemente esté “huyendo” de los lugares. El único que disfruté plenamente fue el recital, el resto, todo muy divertido, pero estaba pensando a cada rato, en que me estaban esperando, que debía irme y demás.

El boliche final, insoportable. Muchísimas personas pegoteadas por la humedad. Nada de aire corría y ya me desesperaba. Cuando las personas con las que vas, están un poquito alcoholizadas y vos no estás a tono, no soportás nada. Me quería ir. Tenía hambre, porque no había cenado. Tenía calor. Tenía ganas de no estar allí.

Nos salimos. Rumbo a la panchería. Dentro del local, un delirio, mucha gente, mucho boludo dando vuelta, mensajes de textos, llamadas que no se escuchan, griteríos, y yo que pensaba “tierra tragame, no quiero estar acá”, y en un momento, mis pensamientos salieron de la boca de mi amigo Gastón: –“estamos viejos”.

Pancho en mano, amigos que habían desaparecido, los sina agitándola en un esquina (total después prenden parlantes :P), ningún taxi libre, cuadras y cuadras buscando la esquina estratégica, nos sentamos en un cantero de Salta y Suipacha.

Hablando de boludeces, nos vimos interrumpidos dos veces por chicos que provenían de algún lugar centroamericano (léase con tonada) y no entendíamos lo que nos decían. Entre risas, el gato y yo nos miramos y nos preguntamos:-“¿Dónde atravesamos la dimensión paralela? ¿Había un cartel que decía Bienvenidos a Centro América y no lo leímos?”

Después de barajar la posibilidad de jugar al pool mientras esperamos taxis, comenzamos a caminar, para tan patéticamente volver en bondi.

Cómo no deprimirse un sábado a la noche….

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El primer fin de semana de octubre me encuentra en compañía de otros arquitectónicos, preparando la entrega para un concurso.

El sábado a las 22.30 hs estuve en la esquina de Av. Pellegrini y Maipú esperando el bondi, con 4 hs de descanso encima, unas ojeras tan profundas que se podía llegar a leer mis pensamientos, un dolor de espaldas que visita seguido a los dibujantes, una locura mental digna de ser filmada (si vamos a segunda vuelta, por favor hagamos el reality chow) y el 110 que no pasaba…. Lo que sí pasaban eran miles de parejas caminando de la mano, abrazados, limpitos, de punta en blanco, y yo… yo con el jeans que ya no lo soportaba, con restos de empanadas, pepas, 9 de oro sin colesterol y sin planes para la noche. En realidad tenía un plan. Una doble fiesta, pero no tenía compañía…

Y el bondi no venía, y cada vez veía más gente, más parejas, y me acordé de Malena Pichot, y me dije: – No Polain! No vas a terminar así de Loca! Así no! Sola de pareja, no significa Sola de relaciones. No no no!

Cuando por fin llegó el 110, y después de verificar que los pasajeros estaban de a pares, seguí mentalizándome en algo que Renu escribió de nick: “el aislamiento es tristeza, la soledad no”. Y comenzé a enumerar mentalmente a los integrantes del Grupete, a mis amigas de SJ que estaban en ros, a ver quién me podía acompañar a la fiesta y que no tenga compromisos.

Mensajitos. Chat. Llamadas, porque ya lo escrito era demasiado. Junté gente, como buena Party Planner que soy, y fuimos. Partecita del Grupete se hizo presente en la fiesta.

Después celular en silencio, una costumbre que tengo y que a veces hace que me arrepienta, a dormir otras 4 hs y a concursar_la. Parada casi por inercia, esperando el bondi, me quedé pensando en el tiempo que hacía que no estaba despierta un domingo por la mañana cerca del mediodía….Mejor ni escribir la locura mental que sufrió el grupo concursante el domingo por la noche….parapachichichichichi…..